jueves, 11 de agosto de 2016

cuento sin nombre - CAPITULO 1._

Ultima noche de verano

Emerjo a la superficie, siento el ruido producido por la gente que veranea junto al rio al igual que yo y mi familia, mi madre, su amiga Carmen y mi hermana menor están tomando sol, aprovechando los últimos rayos del sol veraniego, para quedar “según ellas” más bronceadas, siempre han sido muy pretenciosas, mi hermana sobre todo desde que ganó aquel concurso de belleza el año pasado en el liceo, desde entonces que se cree el centro de atención de todo el universo, y lo único que le importa es su aspecto, mi madre siempre le ha gustado verse bien, y destacar por su “look”, ella se cree toda una dama de la alta sociedad, al igual que su amiga, y aunque no seamos de pocos recursos económicos, a mí me parece más bien que ella hace el ridículo, mientras, mi padre habla de football, de trabajo y bebe unas cervezas junto a su viejo amigo Miguel, yo mientras me sumerjo una y otra vez en las aguas del rio, aguas claras y no muy heladas, de fondo rocoso, y con zonas donde la profundidad alcanza fácilmente los dos metros y otras donde ni siquiera alcanza a llegar al metro, este lugar es muy agradable para pasar el día y relajarse.

Lo único que me apena el saber que ésta será la última vez que vendré este año, ya la próxima semana entraré a clases, este es mi último año antes de entrar a la universidad, y empiece mi vida de adulto, y a cumplir mis metas para llegar a ·”ser alguien” como si en estos momentos no fuera nadie o no existiera, esa sola frase me causa molestia, la odio, por mi pondría un botón de “mute” cada vez que alguien la dice, y lo peor de todo es que todos en mi familia me la dicen, me la repiten  y me la recalcan a cada rato, me hace sentir apestado, incluso mi hermana chica, la pendeja se cree muy madura con 15 años, todo porque los cabros de liceo están babosos por ella porque la consideran la más rica del liceo, sobre todo después del concurso de belleza para ser la reina del aniversario del liceo.

Salgo del agua, tomo la toalla y me alejo un poco del grupo para tenderme tranquilo al sol y poder secarme, para no escucharlos busco mi “personal stereo” y pongo un casette con un compilado de canciones que hice la noche anterior, pongo la música a todo volumen para no escuchar a nadie, cierro mis ojos y dejo que el sol haga su trabajo.

Siento una mano en mi espalda, abro los ojos y es mi hermana, me avisa que ya nos vamos a la casa, deben ser como las 7 de la tarde, así que agarro mi toalla, me pongo mi polera y tomo el cooler, para emprender camino a casa, el auto está a unos 700 metros de donde nos habíamos acomodado en el rio, el cooler está más vacío, creo que entre mi padre y su amigo miguel se tomaron unas 24 cervezas, se nota que van alegres, mi madre le regaña por “el espectáculo que está haciendo” y trata de quitarle las llaves, mi hermana le ayuda y al final mi padre las cede, a regañadientes, pero se las pasa de todas formas.

Ya todos acomodados en el auto emprendemos marcha, nuevamente me pongo los audífonos y escucho mi música, siento la mirada de mi hermana como diciendo “que desubicado” pero no me importa, ella se cree muy correcta, y quiere llegar a ser según ella, una dama de sociedad igual que la mamá, todo este mundo de apariencias me apesta, yo solo quiero ser yo, y no lo que los demás quieren que sea.

Ya es de noche, mi padre invitó a sus colegas del banco a un asado, están casi todos, solo falta el gerente, el tipo más amargado que he visto en mi perra vida, las únicas veces que ha venido a la casa ha sido para hablar de trabajo, de planes de negocio, de planificación comercial y proyecciones de mercado con mi padre, nunca se ha quedado a comer siquiera, rechaza todo tipo de alimentos que se le ofrezcan y solo se limita a hablar de trabajo, trabajo y más trabajo, espero no llegar a ser un hombre así, preferiría suicidarme antes de ser así de amargado, ni siquiera sé si tiene señora o hijos, aunque lo dudo mucho.

Al menos mi viejo sabe cómo hacer un buen asado, la carne estaba muy buena, y al menos me dejó un trozo cocido como a mí me gusta, en su punto, que le escurra un poco de sangre mientras la corto, para mi es lo mejor. Luego del asado, mi viejo y sus colegas se pusieron a tomar y a hablar entre ellos, mientras las mujeres estaban por otro lado hablando, así que aproveché para escaparme a la discoteca, es la única en el pueblo, no es muy grande y el decorado no es la gran cosa, pero si eres un adolecente y quieres divertirte, definitivamente es el lugar donde puedes ir, a menos que alguien pase su casa o hagas algo en la calle por ahí en algún rincón oscuro y alejado de bulla.
          
          Entro a la disco, la música está que estalla, pero no hay mucha gente, aún es temprano, muchos y sobre todo muchas aún se están preparando para venir, voy directo a la barra, que está en el segundo piso de la disco y “Benja”, el barman, que me conoce, sabe quién soy y por supuesto, sabe cuáles son mis gustos, así que apenas me ve acercarme ya empieza a preparar un ron, el muy desgraciado tan solo con verme la cara ya sabe que es lo que voy a pedir.
- Toma perrito - Me dice mientras me pasa mi vaso de ron.
- Gracias viejo, ¿Qué tal pinta la noche?
- De momento lenta, pero ya sabes, a esta ahora apenas empiezan a llegar todos
- Demás, menos yo, que siempre llego temprano.
- Siempre madrugas para llegar, aun no te cacho por qué.
- Solo para disfrutar tranquilo mi trago mientras veo que material llega – Le digo riendo mientras me voy a buscar algún asiento cerca de la baranda del segundo piso para poder mirar hacia la pista ubicada en el primer piso, ya me conozco las ubicaciones casi de memoria, así que escojo el mejor puesto de observación, según yo, y me quedo mirando la pista y la entrada mientras llega de a poco la gente a despedir el verano, al menos oficialmente.
Mientras observo la entrada, veo llegar a Vivian, se ve muy bien viste un pantalón negro, una chaqueta de cuerina negra, y una blusa roja que se le deja entrever bajo la chaqueta, su tez blanca resalta al contrastar con los colores de su ropa, y su pelo rubio, crean la combinación más perfecta que una mujer puede poseer, bueno, eso según mi opinión. Mientras me quedo embobado mirándola, me doy cuenta que ella al sacarse la chaqueta deja entrever una cadena con un colgante de lapislázuli que le regalé en el viaje de estudios a pucón, aún recuerdo su expresión cuando se lo regalé, según ella le encantó, y por lo que veo no mentía.
Tras Vivian entran Carol, Vanesa y la Cata, o sea que el grupito está completo, ellas cuatro son inseparables, desde primero básico que siempre andan juntas, nunca las he entendido, el por qué tan unidas, tal vez porque nunca he tenido alguien a quien realmente considerar un amigo, con el que vaya a todos lados. Las veo reír y mirar alrededor, en eso veo que Vivian me mira fijamente, me siento paralizado, lo único que atino a hacer es llevarme el vaso de ron a la boca, para darme cuenta que ya estaba vacío y el hielo ya se había derretido, así que me paro nuevamente en dirección a la barra, que ahora está un poco más atestada de gente, me ubico en la esquina de la barra que siempre está un poco más vacía, y me quedo mirando al “Benja” a ver si se desocupa, en eso no pasan ni dos minutos y sin haberlo visto mirarme me pasa otro vaso de ron, y me dice – no seai tan baboso y fíjate en lo que haces, no vayas a quedar en ridículo -  me dice con una sonrisa en la cara
-          “Tranqui bro” no se preocupe, y gracias por la rapidez.
-          Para eso estamos perrito
Vuelvo a mi puesto de vigía, y sigo observando la pista y la entrar, mientras veo pasar a varios compañeros algunos a los que tolero, otros a los que la verdad “ni me van ni me vienen”, y a otros que francamente “ni los masco ni los trago”. En esto se allega junto a mí la Sandra, a quienes muchos en el curso consideran una extraña, quizás porque tampoco tiene muchos amigos, y se pasa la mayor parte del tiempo entre libros y apuntes, lo que la convierte en una muy buena alumna, sin embargo, ella es la única que “creo” ha llegado a entender, nos llevamos bastante bien, incluso hay algunos que creen que entre nosotros hay algo más que solo amistad y simpatía mutua, tal vez quizás porque su pareja comparte el mismo nombre que yo, quien lo diría, ella que se ve tan estudiosa y aplicada tiene una relación estable hace ya casi unos cuatro años.
-          ¿Cómo va la vigilancia? – me dice ella, con un tono burlón.
-          ¿Por qué dices eso?
-          Veamos, si estas en una mesa solo en una disco, sólo hay dos opciones, estas esperando a alguien o estas vigilando lo que pasa, y que yo sepa no tienes muchos amigos, por no decir que ninguno, además no conozco a nadie que sea más estratégico en lo que haces, reconócelo, nunca “das puntada sin hilo” y si lo analizamos, esta es la mesa con la vista más amplia de la disco, así que, por conclusión, estás haciendo vigilancia. Y ya veo cuál es tu vigilancia. – me dice mientras se sienta frente a mí y mira hacia la pista de baile.
-          ¿Tan predecible soy?
-          No se trata de que seas predecible, pero sí de que te conozco bastante, y aunque me cueste reconocerlo, yo haría lo mismo si estuviera en tu misma situación.
-          ¿tú?, ¿la mujer más sensata que conozco? – le digo con tono burlón.
-          Ya no te burles de mí y mejor vamos a divertirnos, ven conmigo y vamos a bailar un rato mejor, y no te quedes aquí tomando solo.
-          Ok, vamos. – le digo con tono resignado.
-          No lo digas como si fuera lo peor de mundo, en la vida también hay que divertirse.

       Mientras caminamos hacia la pista, miro al “Benja”, que me está mirando con cara de “buena campeón”, le hago una seña con mi cabeza tratando de hacerle entender que se equivoca y el tan solo se encoje de hombros.
Con Sandra bailamos casi toda la noche, solo nos deteníamos a ratos para descansar y tomarnos algo, casi logra que me olvide por completo de Vivian por el resto de la noche, entre bailes y conversaciones, ella siempre sabe como animarme, aunque sea un poco.

       Cuando llego a la casa todas las luces están apagadas, todos duermen, está por amanecer, yo entro sin hacer ruidos hasta mi pieza, miro mi cama y solo atino a tirarme sobre ella, me duermo en cosa de minutos, pero solo un pensamiento queda en mi cabeza, “que bella se veía Vivian esta noche

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